Especias del Medioevo

©Yolanda Arroyo Pizarro

LA CONDESA VIO con beneplácito el que Armelina entrara para anunciar a los visitantes. Estudió ceremoniosa todo el trayecto de la joven, desde que ésta cruzara el pórtico de maderas y metales con un andar bañado en la gracia del crepúsculo, hasta que la misma se acercara haciendo crujir de a poco las tablas del suelo con sus pasos cortos.


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